Lejos de hacer aquí un listado de síntomas y trastornos psicológicos (los cuales pueden ser consultados en otras páginas especializadas en este tipo de listados) te propongo hacer un recorrido por otro tipo de señales, señales que muchas veces pueden pasar desapercibidas y que en ocasiones constituyen indicios de que algo merece nuestra atención e incluso la atención de un profesional.


Desde este punto de vista, hay determinadas sensaciones físicas, pensamientos o emociones que no son agradables vivirlos, pero que en muchas ocasiones "es lo que toca vivir" porque las circunstancias que te rodean así lo determinan (por ejemplo estar triste por haber perdido a un ser querido, o estar estresado por tener mucha carga de trabajo). Hasta cierto punto estas sensaciones son normales, solo serán señales para actuar sobre ellas cuando ocurran con demasiada frecuencia, intensidad, cuando generan la sensación de no poderlo soportar o cuando realmente están limitando tu vida cotidiana, impidiéndote vivir de una manera satisfactoria. Es entonces cuando uno debe de ocuparse (en lugar de pre-ocuparse) y solicitar la ayuda u orientación de un profesional que le pueda ayudar adecuadamente.


Esto no quiere decir que toda visita a un psicólogo implique iniciar un largo proceso de terapia (con todo el gasto de esfuerzo, tiempo y dinero que puede suponer), en ocasiones, a veces basta con pocas visitas para darse cuenta de algunos aspectos de nuestra vida, o recibir algún tipo de orientación, o poder contar de una manera diferente a un profesional ese problema que te atormenta desde hace tiempo...

Naturalmente no quiero simplificar la realidad, cada persona que acude a terapia es única, sus circunstancias son únicas, lo que hace que cualquier orientación o terapia deba ajustarse y adaptarse a cada uno para obtener el máximo beneficio... y en ocasiones eso implica tiempo, dedicación y esfuerzo. Además, hay que tener en cuenta que es un proceso que en determinados momentos puede ser duro y doloroso, pero el motivo por el que se hace merecerá la pena y siempre podrás disponer del apoyo de un profesional que te acompañe.


Por lo tanto, si tienes la sensación de que algo no va bien, si sientes que has perdido alguna capacidad vital que antes poseías, si notas que tu manera de relacionarte con los demás y/o contigo mismo ha cambiado, si has perdido la ilusión con tu vida y no lo sientes como algo pasajero o puntual, si tienes periodos largos de tristeza, de profunda soledad, de ansiedad o estrés que no puedes controlar y te están limitando tu vida, miedos y temores que te desbordan, pensamientos repetitivos que no te puedes quitar de la cabeza y te producen malestar, etc. es posible que necesites ocuparte de ello y que tengas que visitar a un psicólogo. 

Publicado: 19 de Septiembre de 2014 a las 16:03